¿Es el amor romántico un engaño de la naturaleza?

¿Es el amor romántico un engaño de la naturaleza?

A pesar de las estadísticas, que muestran como la vida matrimonial está irremediablemente abocada al fracaso, la mayoría de las personas intentan mantener viva la ilusión de una larga y próspera vida en pareja, y si eso, con enanos y todo. Y bueno, al final pasan cosas y nada resulta ser como lo habíamos imaginado. El amor no puede con todo como desearíamos y tristemente se acaba. Al principio todo es bonito, risas y caricias por doquier y un sentimiento de felicidad que nos invade haciendo que todo nos parezca color de rosa.

Es el famoso momento mariposas en el estómago, te falta el aire y sientes que no puedes respirar, el pecho te duele y apenas puedes pensar. Sí, esto es el amor, aunque por sus efectos bien podría decirse que se trata de un ataque de ansiedad, pero lo bueno es que este estado de ánimo no dura mucho, porque de lo contrario acabaría con nosotros. Y es que nadie puede aguantar tanto tiempo en ese estado de estupidez ilimitada, que únicamente responde a un proceso químico, hormonal, en el interior de nuestro cerebro y que nos engaña haciéndonos creer que es amor, cuando no es más que un pequeño truco de la naturaleza dirigido a la supervivencia de la especie.

Así que esta embustera, que es la naturaleza, nos juega una mala pasada, se introduce en nuestro cerebro y nos manipula para cumplir con sus propósitos. Lo único que quiere, la muy arpía es que nos reproduzcamos todos como locos y para eso nos droga a base de saturarnos el cerebro de hormonas. Oh, qué bonito es el amor entonces… Pero repito, no dura, y sobre todo si éste se sustenta en fantasías, en ideales, en películas románticas.

Porque cuando toda esta fase inicial de enamoramiento se termina, muchos empiezan a cuestionarse si eso que habían sentido era realmente amor, o si era otra cosa. Y cuando la venda deja de cubrirnos los ojos y nuestro cerebro vuelve a funcionar con normalidad, puede que nos demos cuenta de qué realmente eso no es lo que queríamos, o incluso de que esa no es la persona a la que habíamos amado, o que ni siquiera la conocíamos. Algo ha cambiado, aunque no sabemos muy bien qué es. Esto es lo que pasa cuando la base del amor es ese revolotear de mariposas, cuando no hay nada más en común entre ambos miembros de la pareja que el loco amor, porque este tiene, irremediablemente, fecha de caducidad.

Entonces, ¿no puede el amor durar para siempre?

El amor sí puede durar para siempre pero si cuando su base no es el amor loco, sino algo más difícil de conseguir como es el compartir cosas en común, disfrutar con el día a día y convivir, sorteando los obstáculos que nos pone la vida. No es necesario que ambas partes de la relación estén totalmente de acuerdo en todo momento, ni siquiera tienen porque compartir aficiones e intereses desde un primer momento, tan solo hay que poner un poquito de cada parte para intentar divertirse haciendo cosas juntos, pero siempre sin forzar, ya que de lo contrario el efecto podría ser justo el contrario. Las prisas a la hora de tomar decisiones tan importantes como casarse o tener descendencia tampoco son buenas. Lo mejor es conocerse bien primero, y poco a poco ir tomando decisiones en pareja. Porque si no, cada decisión que tomemos, se convertirá en una condena de por vida.

Esto ocurre, por ejemplo, con los bienes adquiridos en común, como la vivienda, que en caso de divorcio o separación puede convertirse en una auténtica pesadilla ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo, y casi siempre terminan en el juzgado, algo nada deseable. Por eso, para no llegar a este extremo, lo mejor es que uno de los miembros venda su parte a empresas como Proindivisos Levante, especializada en la compra directamente sin intermediarios de inmuebles, liberando a sus clientes de los problemas originados principalmente por un divorcio, pero también de una herencia o una mala situación económica puntual. El equipo de profesionales establece negociará con el resto de propietarios, y se llegará al juzgado, sólo si no hay acuerdo