No me gusta hablar de igualdad de genero en el sentido que salvo cuatro descerebrados ya nadie plantea discriminación por sexo en nuestra Europa occidental. Eso no quiere decir que aun queden y quizás demasiadas, consecuencias de una pasada discriminación que aun afectan en áreas tan importantes como la laboral o la imagen personal.
Quiero pensar que las discriminaciones que quedan son una suerte de coletazos, del mantenimiento de una forma de ser marcada por unas actitudes que son pasado y que el tiempo pone en su lugar. Por supuesto también entiendo a quien quieren forzar que esas rémoras del pasado pronto sean olvido sin justificar por ello la llamada discriminación positiva.
Prueba de que mi visión de que no queda discriminación salvo en esas herencias mantenidas mas por uso y costumbre que por discriminación en si misma esta el informe del Foro Económico Mundial situando a España dentro del top-ten mundial de igualdad de genero siendo solo mejorados por los países con mayor tradición social-demócrata como Suecia, Noruega, Finlandia, etc.
Sin embargo, constato, que nos queda, no se si a la sociedad en general o a la masculina en particular un llamemosle machismo sociológico, que se evidencia por la persistencia en rasgos sociales machistas. Serían rasgos anacrónicos, no correspondientes al estado de desarrollo económico, social y político que solo se explican por la herencia atávica.
Recientemente, explique a un contertulio: Si yo te dijera que trato por igual a blancos y a negros, o te dijera que trato por igual a católicos que a judíos ¿no te parecería un racista o xenófobo?, mi contertulio reconocía que le parecería una frase racista pero, curiosamente que yo dijera que en mi entorno se admite por igual a hombres y mujeres ¿Por que eso no parece machista?
Pues lo es. Es el machismo sociológico, aquel que pese a reconocer la igualdad, especifica que el derecho lo tienen tanto hombres como mujeres, como si fueran especies distintas o como si la igualdad fuera un plus cuando debería ser la norma.
Debería pues desaparecer la especificación de sexo en documentación donde no sea estrictamente necesaria, deberíamos a dejar de hablar de hombres y mujeres, machismo o feminismo, varones y hembras. Deberíamos de dejar de decir esto tan absurdo de jueces y juezas o periodistas y periodistos. Deberíamos pensar en ciudadanos y no en ciudadanos con vagina o pene.
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