Madrid, 7 de junio de 2011, Davinia Martínez, críticas de cine, @Davinmadrid
Un afamado cantante de ópera vuelve al pueblo que le vio nacer. Sus habitantes están expectantes, se ultiman todos los detalles para que la visita sea perfecta y el dueño del hotel en el que se alojará está con los nervios a flor de piel.
Pero Sebastian, uno de los empleados del hotel, tiene otras preocupaciones más importantes en su cabeza, como por ejemplo con que mujer quedarse. Tendrá que escoger entre su futura prometida o al amor de su infancia, con la que se reencuentra tras años sin contacto.
Este drama intimista con tintes de comedia, tiene un ritmo lento, ya que tiende a centrarse en los pequeños detalles, dando la sensación de no tener fin. Las escenas de humor danés no causan el efecto que su director quería conseguir, ya que muchas de ellas sólo provocarán una pequeña sonrisa en el espectador. Este tipo de humor no terminará de convencer al público.
Cuando un hombre vuelve a casa es el título escogido para presentar esta historia que llega a España con cuatro años de retraso. En ella podremos ver a Oliver Moller, Helene Reingaard, Thomas Bo, entre otros. Actores que darán peso a la producción y se ganarán el beneplácito del respetable.
Thomas Vinterberg nos trae su nuevo trabajo. Conocido por ser uno de los creadores del movimiento dogma´95. En 1998 junto con Lars Von Trier, revolucionó el panorama cinematográfico con la cinta Celebración. En ella puso en práctica las máximas de este movimiento. Y le llevó a convertirse en uno de los defensores y representantes de este estilo de realización.
En Cuando un hombre vuelve a casa, podremos ver su nueva forma de dirección, en el que sus apenas noventa y dos minutos de duración se harán eternos.
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