Bramamos de indignación en España contra tirios y troyanos; contra los falsos conservadores y los falsos socialistas. Pero aceptamos sumisamente el marco. Y el marco es un tipo de capitalismo que ha ido degenerando cada vez más desde el paso del mercantilismo al capitalismo industrial, y de éste al capitalismo financiero. Un marco al que el pueblo no replica con la contundencia que reclama la situación; que no responde con una revolución por abajo (y no con reformas) para neutralizar los efectos de la revolución por arriba hecha por los propios capitalistas denominados neoliberales que arrecia con recochineo en el "Tea Party" del movimiento a la derecha del partido republicano estadounidense.
Si el fenómeno es mundial, es proverbial que todo lo que sucede fuera se acentúa siempre mucho más dentro de España. Si fuera y en todas partes campan por sus respetos los habituales explotadores del capitalismo, España, además de por esos mismos explotadores está poblada por un ingente número de truhanes, ladrones y pícaros que agravan mucho más la situación que está provocando en el mundo el capitalismo genérico.
Aquí los falsos conservadores y los falsos socialistas siguen los senderos marcados por un capitalismo que ha ido transmutándose en algo que ya debiera llamarse de otra manera, pues a los estragos generales causados a la sociedad humana en general se van sumando los estragos irreversibles que causa a la Naturaleza.
No hay que olvidar que el capitalismo, teorizado por Adam Smith y basado en el darwinismo social de la ley del más fuerte en la lucha o la vida de todos contra todos, garantizaba supuestamente que la supervivencia del más apto sobre el débil serviría para mejorar el ya de por sí mejor de los mundos posibles panglossiano. Los administradores del capitalismo recurren a los instintos egoístas más primarios, y en vez de "amaos los unos a los otros" recomiendan el "enriqueceos los unos a costa de los otros"; en lugar de buscar el bien público a través de la bondad privada, estiman más directo buscar la virtud pública por la conjunción de los vicios privados. Eso y no otra cosa fue el capitalismo industrial, liberalismo y hoy el neoliberalismo a duras penas contenido por la socialdemocracia..
Hay que atreverse a decirlo para mantenerlo y no enmendarlo oportunistamente sólo porque haya fracasado la aplicación del comunismo allí y ahora: el socialismo cree en la bondad natural del hombre, mientras el capitalismo explota su maldad original.
Y es esta suerte de capitalismo devastador lo que domina actualmente en España y en el mundo. La culpa de los gestores es mucha pero relativa. Como lo de menos son las prostitutas del prostíbulo y la madame que en apariencia lo administra. Los que en realidad regentan el prostíbulo en sí mismo como negocio y actividad lucrativa son los proxenetas que viven de él y lo explotan. Pero la madame -es decir los gestores, los políticos del capitalismo- es cómplice. Así pues, los voluntariosos reformistas de hoy tienen que ingeniárselas para abolir el prostíbulo, y si no, retirarse de escena. El capitalismo, como el prostíbulo, siguen siendo lo que son por mucho que se los retoque.
Todo lo que toca el capitalismo u orbita en torno al capitalismo lo empozoña. Véase si no, qué ha sucedido en Perú donde acaba de ganar las elecciones el socialista Humala: los mercados -capitalistas- y la Bolsa -capitalista- han castigado a todo el país simplemente por haberelegido como gobernante a un socialista…
Aun así, ya lo hemos dicho, los socialistas de hoy lo son de salón y lo poco que tienen de colectivistas no hace más que camuflar mejor su capitalismo. Su pensamiento reformado y devenido en socialdemocracia influye a su vez en todo, pues los socialdemócratas tratan de arreglarlo todo con parches, afeites y remiendos. Contienen un poco, es cierto, los excesos extremos del capitalismo brutal, pero al final todo siga igual o peor. ¿Que no pueden hacer más? Pues que lo dejen: entorpecen la revolución -que no la reforma imposible del capitalismo irreductible- que está pidiendo a gritos el siglo XXI.
Con tu aportación, por pequeña que sea, haces posible que mantengamos OpinionDigital.es en funcionamiento. También puedes anunciarte con nosotros.
Consulta las opciones
de publicidad
en OpinionDigital.es