en titulares destacados - Opinion Digital, OpinionDigital.es
Internacional Nacional Economia Ciencia Cultura Opinion Relatos
  Inicio  |  Buscar  |  Busqueda Avanzada  |  Archivo  |  Historico  |  Podcast  |  Aviso Legal  |  Quienes Somos  |  RSS  

Los buenos y los malos modales


18 Junio 2011, Jaime Richart 

La mayoría de los políticos, de los periodistas y de los tertulianos valoran los disturbios de actualidad como valoran los españoles "refi­nados" los modales.

El modal más refinado, en un país donde la mayoría hablamos con voz recia o a gritos, es hablar en voz baja. Hablar en voz queda es un signo de buena educación. Nada que objetar, a no ser que quienes valoran mucho el tono de voz no suelen dar tanta importancia a la conducta del bien educado a menos que les perjudique directamente. Esto se aprecia en tantos que hablan bien y bajo pero son unos sin­vergüenzas. Y es que en ge­neral lo de menos es que tras un tono educado pueda haber una mala persona, un hipócrita redomado, un ladrón o un cabrón. De eso saben mu­cho sus señorías, las mafias y los jesuitas. A estos últimos dedicó ace­radas y certeras diatri­bas, por esto mismo y por otros motivos, el in­efable Voltaire.

Pues bien, a las movilizaciones callejeras y a los movilizados los medios, los políticos y los tertulianos que más se hacen ver u oír les aplican el mismo criterio. Mientras apenas notan a los “indig­nados”, no hay pro­blema. La violencia moral que encierran la conducta de tantos políticos indeseables o ciertas medidas u omisiones le­gislativas, u otras accio­nes u omisiones gubernamentales no cuenta. Para ellos, para esos periodistas, políticos y tertulianos son irrelevantes los pri­vi­legios y las medidas económicas que favorecen a unos pocos en la medida que perjudican al pueblo; algunas de las cuales suponen tra­tar a los trabajadores y a los dé­biles sociales como los antiguos trata­ban a los ilotas, luego a los es­clavos, luego a los siervos y más tarde a los súbditos. Esa clase de vio­lencia moral, pese a que "eso" es lo que originan primero las pro­testas y luego las reacciones ester­tóreas y airadas de los “indigna­dos”, es irrelevante o no existe. Violencia, para ellos, es sólo la que se ve y atruena los oídos, la que hace que el entorno huela mal o afee la calle. Sin embargo ¿no se han parado nunca a pensar que al igual que la violencia material entre parejas está percutida muchas veces por la violencia moral que no ha tras­cendido públicamente, la violencia de los Estados, dentro y fuera de la metrópoli, es la que desencadena en el mundo tanto terro­rismo?

"Los Indignados -se oye decir a menudo- quizá tengan razón, pero la pierden por la forma". Por falta de forma se pierden muchos plei­tos, aunque el demandante tenga más razón que un santo, como se dice vulgarmente. Pero el "defecto de forma" no es aplicable a los conflic­tos sociales. Porque ¿quién, en el siglo XXI, no está al cabo de la ca­lle de que precisamente en las "formas" encofradas en los despachos de las empresas, en los parquets bursátiles, en los Foros internacio­nales, en las se­des de las multinacionales, en los parlamentos y en las reuniones de los Bil­derberg se cocinan y se escuda la mayor vio­lencia, los ma­yores abusos y las ma­yores ca­nalladas en contra de la vida digna y el bienestar de los pue­blos?

Y luego hay otra cosa. Resulta que, observando un poco más de cerca las algara­das callejeras de los Indignados del mundo, el grueso de ellos son jóve­nes y no tan jóvenes des­motivados, hartos y deses­perados que han renun­ciado a integrarse en el orden democrático y a las "buenas maneras", que hacen denodados esfuerzos por no traspa­sar los límites de la “violencia” pese a que ciertos in­fil­trados, por su cuenta o paga­dos se mez­clan con ellos para soli­vian­tarlos e in­citar a los más impulsivos a abandonar los “buenos mo­dales y a hacerse "violen­tos". Pero en conjunto se trata de ciuda­danos que se sienten tan maltratados por los pode­res públicos y por los mercados como la ramera zarandeada por el proxeneta de turno, a los que pue­den unirse –y tienen derecho- indigentes y los sin techo que son in­dignados cró­nicos pero asténicos a los que la socie­dad de "buenos modales", esa que habla en voz baja, desprecia como apes­tados. ¿Y qué pretenden los infiltrados?  pues des­prestigiar al DRY y al 15M para rentabilizar políticamente los desmanes, que manchan a todo el movimiento, de unos pocos contra, curiosamente, justo los po­líticos que más cerca se preocupan del pueblo y de la ecología.

En último término, aun teniendo habitualmente “buenos modales”, algunos acabarían re­accionando como verdaderos "indignados" a quienes todo les da igual. Un pacífico no deja de serlo aunque vuel­que un contenedor, si está harto y sumamente indignado...

Además, si los políticos no les respetan ¿por qué han de respetarles ellos a los políticos? La prueba de que no les res­pe­tan es que estos em­plean los métodos eternos: la vio­lencia "legítima" a la que recurre desde siempre el po­der cuando ca­rece de otros argumentos.

Las democracias y los ciu­dadanos deben respetar las leyes -puede ser- pero, aparte las innumerables transgresio­nes de la ley en que in­curren notoriamente los propios políticos, los modales brutales del po­der tampoco cambian. Nunca el poder progresa en pa­ciencia, ense­guida tiene miedo y, poniéndose a la altura de los violentos, genera más vio­lencia. No ima­gina otra coerción que no sea la fuerza bruta para re­primir la fuerza débil de los que, sin causar daños importantes ni le­siones a las perso­nas destinatarias de su indignación, la des­car­gan con gritos, salivazos, huevos, quema o desplazamiento de conte­nedores. Total, todo esto, al final no es más que la típica confronta­ción entre los políticos que humillan a los desfavorecidos, que se bur­lan de los des­emplea­dos crónicos y de los que nunca tendrán un em­pleo, pero miman a los acomodados y a las grandes fortunas porque sus poseedores son quienes marcan el rumbo de la democracia; la demo­cracia de los buenos modales que tanto mira por los banque­ros y por los intereses de quienes no necesitan protección, pero nada o muy poco miran por el interés de los ciudadanos comunes y más desfavoreci­dos.

Se empeñan muchos –siempre por intereses bastardos- en que no hay lucha de clases. Quizá, pero lo que hay delante y detrás de todo esto es una fractura muy grave social porque unos que viven dema­siado opíparamente, pero muchí­simos más no saben ya qué decir y qué hacer para vivir tranquilos y con dig­nidad de mínimos.

 

Jaime Richart

es colaborador habitual de Rebelion.org y Kaosenlared.net

Puedes reproducir este articulo, respetando nuestras condiciones de utilización. Este articulo esta registrado en Safe Creative

¿Te gusta OpinionDigital.es?

Micro donacion 2 Euros Donacion de importe libre
Obtener vista previa de la imagen Obtener vista previa de la imagen

Con tu aportación, por pequeña que sea, haces posible que mantengamos OpinionDigital.es en funcionamiento. También puedes anunciarte con nosotros. Consulta las opciones de publicidad en OpinionDigital.es


blog comments powered by Disqus

Nacional mas leidas
La Reforma constitucional. ¿Injerencia o necesidad?
Spanish Revolution: Censura en Facebook
La moraleja islandesa y la reforma del artículo 135 de la Constitución.
Felipe González, otro desertor en ciernes
Qué hacer con el Valle de los Caídos
Realidades paralelas: La de los que estuvimos en Sol y el cuento de los medios de comunicación.
Crónica de una prepotencia anunciada: el Sr. Rosell y sus recetas como Presidente de la CEOE.
Joderos cretinos, vendemos vuestros hospitales, escuelas y agua para enriquecer a nuestros amigos
Dadme suficiente gasolina y una caja de cerillas y cambiare el mundo
¿Censura en Canal 9?
Huelga general el 29 de marzo
Algo huele a podrido en el Constitucional
Los servicios publicos como garantes de la solidaridad democratica ante el terremoto de Lorca
Ante el desalojo de las acampadas: los manifestantes se organizan y hacen valer sus derechos.
Golpe a la libertad de expresion.
La masoneria denuncia el peligro del deterioro de los derechos civiles
Elena Valenciano se queda sin Blog
Plaza de Cataluña: Una flor frente a la Violencia.
Espadañas, Oratorios y Minaretes
Políticos de pacotilla



Buscar Noticias:
En todas las noticiasIn Nacional

Advanced Search
Buscar en Archivos:
Publicado en:
Publicado entre
and
Categorias:
todas las categorias
una o mas de las siguientes categorias (seleccione tantas como desee)
Internacional
Nacional
Economia
Ciencia
Cultura
Opinion
Relatos





Copyright © 2011 opiniondigital.es. Contacto - Pagina generada en: 0.03 segundo(s) Web TV. Publicidad. Editor: Miguel A. Garcia. ISSN: 2174-0801. Aviso Legal.