¿Existe la Felicidad? y, en el caso de que exista, ¿que es?, ¿puede o debe el ser humano aspirar a alcanzar la Felicidad?
Resulta complejo siempre el trasladar elementos emocionales subjetivos a un ámbito universal.
Además, el concepto de felicidad admite diferentes análisis, cada uno de ellos con muy diferentes resultados y que básicamente se resumen en dos: el enfoque o análisis desde el punto de vista Neurológico-psicológico, y metafísico, dividiéndose este a su vez en dos: religioso y filosófico.
Neurológicamente hablando, podríamos definir la Felicidad como un estado del ánimo resultado de una actividad neural fluida en la que los factores internos y externos interactúan estimulando el sistema límbico. En este aspecto, la medicina explica el fenómeno emocional de la Felicidad a una interacción de sustancias químicas endógenas, e incluso intenta emular dicho cocktail con las llamadas drogas de la felicidad (el Prozac y otras pastillas mágicas) que Aldous Houxley ya adelanto con el “Soma” en su novela “Un Mundo Feliz”, o el "Soylent Green" con el que Harry Harrison en su novela “¡Hagan sitio! ¡Hagan sitio!” mantenía a la humanidad en un estado razonablemente feliz (en este caso, mediante una seguridad alimenticia).
Resulta obvio que lejos de conseguirlo, la medicina a fecha de hoy no ha podido llevar la felicidad a la humanidad.
Si nos trasladamos al campo de la Metafísica, considero más acertada la definición que nace de la traducción de la palabra griega “Eudaimonía” traducida también como “plenitud de ser” y que Aristóteles entendía como “el ejercicio virtuoso de lo específicamente humano, es decir, la razón”, considerándolo además como “el fin o bien último que persigue el hombre”. Por lo tanto, Eudaimonía o Felicidad, entendida como plenitud de ser, seria el fin último hacia el que tienden todas nuestras acciones. Aristóteles hará consistir la felicidad humana en el desarrollo de las facultades intelectuales y la vida virtuosa.
Zenón de Citio afirma que solo con la perfección moral se llega a la “Eudaimonía”.Perfección moral que junto a la “apátheia” y “ataraxía” conducen a la Sabiduría.Zenón y los estoicos defendían la “apátheia” o impasibilidad, la “ataraxía” o indolencia, la “autarkía” o autosuficiencia y la “adoxía” o impopularidad como bienes deseables e ideales para como forma de llegar a la sabiduría y por ende, a la Felicidad.
Hasta aquí una exposición documentada al respecto de la Felicidad. A propósito he desechado varias posturas filosóficas y prefiero no entrar en el campo religioso.He expuesto estos dos conceptos filosóficos por ser los que personalmente mas me seducen, aunque reconozco la postura estoica como demasiado radical.
En el mundo actual en que vivimos, al igual que en el mundo helénico, romano o medieval, el hombre vulgar intenta alcanzar la Felicidad con la acumulación de riquezas, con honores y fama mientras que otros creen obtenerla por medio del placer.
El descubrimiento de que la Felicidad anhelada no llega al colgar el plasma de 42” o al conducir ese coche que es mas caro que el del vecino, o al haber escalado un puesto en la jerarquía de la empresa habiendo ocultado los meritos de un compañero, transmutado en competidor, únicamente genera mas ansiedad, y anima a proseguir búsqueda de la misma por estos métodos equivocados y convirtiendo a los hombres en esclavos de si mismos y de sus pasiones.
En conclusión, hoy, al igual que ayer y que hace 50, 500 o 2000 años, la Infelicidad de muchos, beneficia a unos pocos.
Ayer fueron las Religiones, fundamentalmente la Musulmana y Cristianas Protestante y Católica y los regímenes políticos reaccionarios Soviéticos y Fascistas quienes, sacaba provecho de esa búsqueda de una felicidad corrompida y desviada. Hoy en día, los beneficiados son el sistema Capitalista y la Banca, que habiendo quedado libre de su antagonista el Comunismo ha perdido el equilibrio necesario y se han devorado a si mismos, victimas de su codicia insaciable.
La Felicidad y el ansia del hombre por alcanzarla ha sido utilizada obscenamente por estos poderes, que no han dudado en redefinirla, desviarla y colorearla a su antojo con el único fin de despojar de la Libertad a los hombres que la buscaban bajo su cobijo y obtener así su control, convirtiéndolos en esclavos.
Huxley les daba Soma, las Religiones prometen la vida Eterna, la Empresa da un Bonus a fin de año, los Bancos hipotecas y créditos que obligan de por vida (con una gran sonrisa y cara amable, eso si..), yla publicidad nos insiste en que con el nuevo Mazda tu cama se llenara de rubias, o que con el nuevo monovolumen, tu mujer y tus hijos te querrán mas... Y las personas lo creen y buscan así la felicidad.
Suele decirse que solo son felices los niños, los ignorantes y los idiotas, y en parte, solo en parte, es cierto: puede iniciarse la búsqueda Aristotélica de la Eudaimonía a través del desarrollo de las facultades intelectuales y la vida virtuosa, y buscando, en definitiva el camino a la plenitud de uno mismo como individuo.
La Felicidad a la que el Hombre tiene derecho y que durante su búsqueda, le hará más Libre y mejor.
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