La ecuación más visible del capitalismo es: la política es al mercado lo que el proxenetismo es a la prostitución. El mercado está prostituido, y la prostituta está protegida por el proxeneta en que se ha convertido la política. Por eso no se entiende bien esa obsesión institucional en perseguir la prostitución del sexo con el pretexto de perseguir el proxenetismo que la ampara. Y no se diga que el mercadeo es limpio.
Sí, puede haber algún mercado "limpio", como hay prostitutas independientes, pero los mercados infectos son mayoría. Sin embargo, no son precisamente a estos que se adueñan de la sociedad y de sus víctimas a quienes persigue la política. La política persigue a la venta ambulante y al pequeño comercio…
Por otro lado me parece bien que “Público” no haga publicidad de los "contactos" y que el gobierno se proponga reformar la ley que impida la publicidad de la prostitución en periódicos y televisiones. Lo que me parece mal es la asimetría. Tanto interés en erradicar lo imposible (la prostitución, la profesión más vieja, y el proxenetismo asociado a ella), y tan poco en erradicar lo posible, que es cambiar el sistema político y económico (la democracia capitalista) más guarro que la prostitución del sexo y el proxenetismo del sexo juntos.
La política proxeneta encubre, ampara, publicita y propicia los mercados financieros. Por eso no me negaréis que el mercado y la política son la pareja de hecho más indeseable del mundo. Hablar de política es hablar de economía, y hablar de economía es hablar, grosso modo, de sodomía a que los ricos someten a los desfavorecidos. ¿Puede haber algo más indecente?
Si no se ve así es porque todo depende de dónde se ponga el punto de mira y la sensibilidad personal de cada cual. Pero para muchos la prostitución sexual y el proxenetismo sexual, la política y el mercado, son las cuatro patas del mismo banco. Con la diferencia de que para no favorecer el proxenetismo de la primera clase, al gobierno le basta prohibir los anuncios de “contactos”, que es lo que va a hacer (aunque la prostitución siga siendo inerradicable), mien tras que, en cambio, no trabaja para suprimir un sistema injusto que favorece la desigual dad basado en los mercados y el mercadeo, dueños y señores de la sociedad. Siendo así que el mercado es suprimible y sustituible sencillamente por el socialismo real…
Porque aunque el gobierno se desentienda de la voluntad mayoritaria, para una gran masa de la sociedad desheredada de la fortuna, desahuciada, empobrecida y desgraciada lo prioritario sería distribuir la riqueza de manera igualitarista, sin hacer concesiones a los merca dos. Sin embargo, lo repito, el mercado se impone como la prostituta más rastrera que cuenta con el más abyecto proxeneta: la política.
Pero está claro: no hay nada en el capitalismo que no esté envuelto por la misma intención, que es meter toda la basura (excepto precisamente la más hedionda, el mercado) debajo de la alfombra. Lo de menos es que hieda la putrefacción. Lo que importa es que no se vea. Y es que en esto, como en la mayoría de las cosas, los dos partidos principales de este país son la cara y cruz de la misma moneda acuñada con la misma aleación.
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