Pero la pobreza es real, existe. Hace años dirigíamos nuestra mirada al continente africano cuando hablábamos de pobreza. Hoy aunque también la dirigimos hacia el Cuerno de África, es suficiente con que la depositemos en alguien que pase a nuestro lado, aunque sea anónimo.
No reniego de estas celebraciones que como es lógico tienen el propósito de promover mayor conciencia sobre las necesidades para erradicar la pobreza, o lo que es lo mismo crear conciencia de la necesidad de acabar con la muerte diaria de 60 mil personas por culpa del hambre.
Si reniego en cuanto la mayoría de las ocasiones "la concienciación" va dirigida al ciudadano de a pie, que bastante tiene con extirar el sueldo mileurista, la prestación de desempleo, o la pensión de jubilación (suponiendo que cuente con algo que estirar). Aún así me consta la solidaridad de muchos que no tienen ni lo básico para sobrevivir.
Entiendo que la concienciación debería ir dirigida en primer lugar a la organización inoperante número uno: La ONU y a los gobiernos de todo el mundo. Son ellos los responsables del genocidio universal por hambre y que los alimentos se hayan convertido en un bien especulativo.
El pasado 9 de octubre comenzó la semana de la lucha contra la pobreza, bajo el lema "Únete a la Rebelión".
Este año pasará a la historia como el año en el que además del hambre sistémica, se declaró la primera hambruna del siglo XXI y que afecta a casi 13 millones de personas en el cuerno de África, más de 1.400 millones de personas sufren pobreza extrema y casi 1.000 millones sufren hambre.
En la Cumbre del Milenio, los jefes de estado y de gobierno, se comprometieron a reducir a la mitad, hasta el año 2015, el porcentaje de las personas que viven en la indigencia, cuyos ingresos sean inferiores a un dólar por día. No es que yo sea pesimista en cuanto a las cifras, es que aunque se consiguiera el objetivo me parece terrible seguir condenando a la pena de muerte a treinta mil personas cada día. Con las promesas no se come.
Los gobiernos anuncian medidas que, en lugar de atacar sus causas, provocan recortes sociales haciendo que paguen quienes no son responsables. Es necesario cambiar de modelo, construir otro mundo, rebelarse contra la pobreza y exigir que tengamos las mismas oportunidades, que la democracia sea efectiva, que la participación sea real, que la solidaridad esté en el centro.
El gobierno central, los autonómicos y los locales deberían cumplir el Pacto de Estado Contra la Pobreza, suscrito por todos los partidos, que incluye alcanzar el 0,7% del PIB para ayuda al desarrollo antes de 2015. Además de esto, deberían garantizar los derechos humanos y el derecho a un trabajo decente. Esto implica una urgente reflexión sobre el modelo productivo.
No hay nada que celebrar y si mucho por hacer.
Los Nadies.
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino
supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos
humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal,
sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, aque cuestan menos que la bala que los mata. (Eduardo Galeano)