España, a vueltas con la educación universitaria

España, a vueltas con la educación universitaria

¿Qué está pasando con la educación pública universitaria en España? ¿Por qué invierte el Estado español tanto dinero en educación (que no obstante es una cantidad inferior a la de tiempos pasados) si después no es capaz de asegurarle una profesión a todos los egresados que cada año comienzan a buscar trabajo? Algo estamos haciendo mal en este país para que, ante tantas posibilidades educativas, estemos enfrentándonos a tales tasas de desempleo juvenil.

El portal web Universia.es emitió un artículo hace aproximadamente tres años en el que se lanzaba al aire la pregunta clave: “¿Por qué hay tantos titulados desempleados en España?” En la misma publicación se hacía referencia a que el 41’1% de los jóvenes de entre 25 y 34 años son titulados, una tasa que es superior a la media de la Unión Europea y también de la media de todos aquellos países que forman parte de la OCDE. El mismo autor del artículo se hacía otra pregunta clave en este asunto: “si se estima que la especialización lleva a más empleo, ¿por qué hay tantos titulados desempleados en España?”.

La respuesta a este interrogante es bastante complicada de resolver. En ella inciden diversos factores como pueden ser el contexto económico en el que se han desarrollado los últimos años o la falta de confianza de las empresas en los jóvenes, algo que desde luego no les va a hacer ningún bien ni a los recién graduados ni a las empresas, que por mucho que lo nieguen, no pueden permitirse desperdiciar el talento joven y las nuevas ideas que los recién ingresados al mundo laboral pueden hacer llegar.

Otro de los factores puede estar asociado a la calidad de las universidades públicas españolas. En efecto, este es el asunto que más debe preocuparnos. No son pocos los estudiantes que, al acabar su grado o incluso un máster, se preguntan a sí mismos si la experiencia les ha servido de algo más que para la obtención de un papel. El problema es ese, que las universidades públicas españolas han apostado por el hecho de que los jóvenes puedan obtener su título, no por el de que realmente aprendan y conozcan el mundo laboral que les va a rodear más pronto que tarde.

Está claro que hay excepciones en todos los casos y que hay muchos estudiantes españoles que sí han conseguido triunfar en el mundo laboral proviniendo de la educación pública, pero lo cierto es que, por desgracia, no todos los casos terminan con este éxito. Y la culpa no es, ni mucho menos, de los propios estudiantes. Es de un sistema que está obsoleto y que cada vez proporciona una educación de peor calidad (y encima, más cara) a las nuevas generaciones.

Formatic Barcelona, una alternativa diferente

¿No va siendo hora de que alguien ponga el foco en la calidad de la educación que reciben los más jóvenes? Es una necesidad histórica de nuestra educación, una necesidad que se ha convertido en urgente durante los últimos años. Una necesidad que, por otra parte, puede ser encontrada fuera del ámbito público. En este sentido, un centro como Formatic Barcelona puede ser de gran utilidad para todos aquellos y aquellas que decidan apostar por una educación diferente, una educación de primer nivel.

En efecto, Formatic Barcelona es un centro que cada vez más jóvenes y sus respectivas familias están escogiendo para comenzar a comprender, de verdad, el sector en el que quieren desempeñar su futuro profesional. Sus opciones son diversas: grado en Turismo, doble titulación internacional en Dirección Hotelera, másters, ciclos formativos en grado superior, la opción de hacer un Erasmus… y con todas las ventajas que implica tener la posibilidad de contar con formación online y con un campus virtual.

Esos son los argumentos que esgrimen todos aquellos que confían en una escuela como Formatic Barcelona, que promete una educación de calidad para el presente y la posibilidad de tener un futuro de lo más prometedor.

La educación es el pilar más imprescindible a la hora de construir la sociedad del futuro. Sin ella, todos los proyectos de país y de vida son nulos. La educación beneficia a todos y todos podemos sacar rédito de ella. A mayor educación, mayores expectativas de crecimiento y, lo que es más importante, más libertad.