El turismo rural en pleno apogeo

El turismo rural en pleno apogeo

Este año los alojamientos rurales han colgado el cartel de lleno en Semana Santa. Lo veníamos avisando desde el verano pasado, y es que debido a la pandemia muchas familias han optado por viajar cerca (algunos porque directamente no pueden salid de su comunidad o provincia) y alojarse en casas rurales o similares donde no tienen que compartir espacios comunes con notros huéspedes. Pero las ventajas del turismo rural son muchas más, como estar al aire libre sin bullicios, realizar actividades de aventura o probar nuevas experiencias en la naturaleza y, sobre todo, cambiar de aires un poco.

Todos, sin excepción ninguna, hemos llegado a una especie de colapso mental del que necesitamos salir urgentemente. En las ciudades poco se puede hacer, salvo contadas excepciones, y aunque antes tampoco hiciéramos mucho más el mero hecho de no tener la libertad de elegir ya nos crea un estado mental de agobio importante. Además, el estrés por la situación global y el caos que se ha formado en todos los países crea estragos en toda la ciudadanía.

Hasta hace poco, mi objetivo era llegar a la época veraniega y disfrutar de la playa día sí y día también. Esa es la suerte de vivir cerca del mar. Pero ahora, con la nueva ley, vamos a tener que llevar mascarillas hasta en la arena tomando el sol, cosa que no comprendo demasiado. Aún tengo la esperanza de que eso se modifique pero por ahora es lo que hay.

El año pasado no hubo ningún problema al respecto. Yo entraba a la playa por los accesos habilitados con mi mascarilla puesta y cuando llegaba a mi espacio, bien delimitado y separado del resto de los usuarios, plantaba mi sombrilla con la toalla y me podía quitar la mascarilla para disfrutar de la brisa marina y de una jornada de descanso frente al mar. Además, los datos no cambiaron durante el verano, la incidencia del virus se mantuvo en números bajos, lo que significa que lo hicimos bien, ¿y este año tenemos que llevar la mascarilla para tostarnos al sol? No lo entiendo de verdad.

Por lo pronto, y teniendo en cuenta que nosotros no hemos podido viajar esta semana santa, ya hemos reservado en dos alojamientos rurales para pegarnos unas buenas escapadas. En junio, antes de que pegue el sol de lleno pero con muy buen tiempo, nos vamos a Albacete.

Nerpio

Los que conozcáis esta zona sabréis que, a pesar de que es muy seca, tiene paisajes preciosos. Vamos a alojarnos en esta casa rural de Nerpio donde pretendemos hacer varias actividades que ya promocionan en la web. Queremos hacer espeleología, una ruta en 4×4, tirolina y alguna que otra ruta de senderismo por la zona.

La zona además es muy rica culturalmente hablando. Podemos ver las pinturas rupestres que son Patrimonio de la Humanidad. Hay decenas de yacimientos por la zona y pertenecen al Arco Mediterráneo de Arte Rupestre. Nosotros hemos optado por ver dos, el Torcal de las Bijadillas y la Solana de las Covachas. Son pinturas del Neolítico, es decir, de entre el 9000 y 3000 a.C. Probablemente optaremos por las visitas guiadas para que nos lo expliquen todo muy bien.

Con respecto a las rutas que podemos hacer hay muchas, pero la que más nos ha llamado la atención por las fotos que la gente sube a Internet del camino que se realiza es la de la ruta de Zarzalar. Son unos 9 kilómetros de ruta circular que pasa por un cañón por donde cruza el río Taibilla. Precioso.

Hay otra ruta, al de los nogales centenarios, que parece muy interesante pero no es para realizarla con niños ya que hablamos de casi 22 kilómetros y eso es demasiado para mis peques de 3 y 5 años.

Veremos también otros puntos de interés como el embalsa de Taibilla, el Castillo de Taibilla y por supuesto el pueblo de Nerpio.

Valle del Ambroz

Y en septiembre hemos reservado en estas casas rurales en el Valle del Ambroz. Pasaremos allí 4 noches, y queremos ver tantas cosas que me parece que se nos van a quedar cortas.

Veremos el pueblo de Hervás, con su judería, declarada Conjunto Histórico-Artístico. El pueblo entero tiene un aire medieval precioso y está lleno de estructuras interesantísimas de la época, como el Puente de la Fuente Chiquita, sobre el río Ambroz, o la iglesia de Santa María de Aguas vivas.

Además, queremos visitar la localidad de Montemayor que tiene unas termas romanas que datan del siglo I dC. Además, en esta misma zona, podemos ver un tramo de más de 1 kilómetro de la calzada romana de la antigua Vía de Plata y muy cerca está el Molino Antiguo y el edificio Antigio del Balneario.

Otro pueblo para visitar es Segura de Toro, donde queremos hacer la ruta de los Castaños del Temblar, muy bonita a juzgar por las fotos que hemos visto porque hay unos paisajes espectaculares del valle y de sus bosques.

Además, si sigue haciendo calor (cosa que espero porque vamos a primeros de septiembre), visitaremos algunas de las piscinas naturales que hay en los alrededores, como la del pueblo mencionado, Segura de Toro, y la piscina natural de Abadía o el charco de La Tejea.

Y por supuesto no queremos perdernos ni la ciudad romana de Cáparra ni la visita asegurada a Granadilla, que cuenta con una villa árabe muy bien conservada.

Y si da tiempo, cosa que duro, veremos el palacio de Sotofermoso, con sus jardines renacentistas, el Haya del Cristo de la Salud, el convento de San Juan Bautista, el nevero de Pozo Nieve y no estaría mal llevar a los niños un día a la granja educativa La Laguna. Demasiadas cosas para tan poco tiempo ¿verdad? ¡Pero es que hay tanto que ver en Cáceres!

No obstante aún no está todo dicho y no descartamos hacer alguna escapadita más, tal vez más cerca, para no pasar mucho tiempo en el coche. De hecho, estamos pensando en Alcalá del Júcar y alrededores. ¿Alguien ha estado en esa zona?