El uso de las joyas masculinas

El uso de las joyas masculinas

No sé por qué motivo, de forma generalizada, en nuestro país se considera algo femenino el llevar joyas cuando estas ornamentaciones las han lucido tanto hombres como mujeres en la alta nobleza desde hace varios siglos. Medallones, pulseras y otras joyas como coronas o centros han sido siempre un símbolo de riqueza cuando las lucían los caballeros de la corte. De hecho, si echamos un vistazo a retratos de Luis XVI, Enrique VIII y otros famosos reyes españoles, ingleses y franceses entre otros, encontraremos que eran muy aficionados a retratarse con sus mejores galas y sus mejores joyas para demostrar su poder y riqueza.

Sin embargo, poco a poco se fue asociando el mundo de la joyería al mundo femenino y fueron pocas las joyas que quedaron de uso masculino: cadenas gruesas, esclavas de eslabones y poco más. No ha sido hasta hace relativamente poco tiempo que se ha empezado a generalizar, de nuevo, el uso de joyería y bisutería entre la población masculina y no es que ahora vayan luciendo todos este tipo de complementos, pero si son muchos los que usan de vez en cuando algunos accesorios.

En Joyería Lorena nos han contado que sobre todo están vendiendo este tipo de pulseras personalizadas de cuero y metal con nombres grabados para regalos a caballeros y lo curioso es que el uso de las mismas se ha extendido a un amplio abanico de edades. Las usan mucho los jóvenes que quieren vestir a la moda siguiendo las tendencias más modernas, pero también los altos ejecutivos y hombres maduros cuando han de llevar looks elegantes.

Sin embargo, el tema de las cadenas, medallones y colgantes parece que sigue estando aparcado a pesar de que son muchos los diseñadores de moda que ya incluyen todo tipo de joyas en los outfit de sus modelos de pasarela y personalmente creo que es, básicamente, un tema cultural.

Mientras que en otras culturas como la japonesa, las joyas han tenido mucha más presencia entre los hombres, en occidente quedaron relegadas a un uso femenino casi completamente.

Las joyas masculinas en la historia

En el Antiguo Egipto y Mesopotamia el uso de las joyas era común entre hombre y mujeres pero más tarde, en la época del Imperio Romano y la Antigua Grecia el uso de las joyas empezó a asociarse principalmente con las mujeres, aunque los hombres seguían luciendo colgantes y anillos de gran valor. Esas culturas fueron las que dieron lugar, poco a poco, a lo que luego se conocería como países mediterráneos, pero debemos recordad también que los romanos llegaron a conquistar la Galia y Britania. Sin embargo, es curioso cómo otras culturas seguían portando adornos de todo tipo. De hecho, aunque de forma un poco exagerada cabe reconocer, en la película 300, el rey de los persas lucía tantos adornos como espacio de piel tenía (y mira que era alto el caballero).

Los persas también llegaron hasta nuestras costas, y algo de ellos se quedó con nosotros, pero no fue el uso de la joyería.

Hoy en día resulta muy complicado intentar echar la vista atrás para buscar la grieta que empezó a quebrar la moda de joyería masculina entre la sociedad, y es que aunque hay muchos estudios sobre la historia de la joyería en general, es complejo encontrar algo donde se especifique el uso de la joyería entre los hombres.

No obstante, como ya hemos adelantado, su uso actual se está generalizando y ya empezamos a ver a más valientes usando pulseras, colgantes, gemelos, anillos e incluso pendientes, aunque este último producto se suele asociar más a jóvenes que portan un único pendiente que al uso de pendientes en ambas orejas tal y como sí usan las mujeres. Pero ¿hay algún límite a tener en cuenta a la hora de usar joyería entre hombres?

La realidad es que un hombre con muchísimas joyas de oro, u otros metales preciosos, tiene una estética que suele asociarse o con la etnia gitana o con los nuevos raperos de moda, y un alto directivo de empresa no está buscando esa asociación estereotipada de imagen por lo que sí que hay cierto límite, o ciertas normas, a la hora de lucir joyas masculinas.

  1. Sencillez: esta es la primera norma a tener en cuenta aunque se podría asociar tanto al hombre como a la mujer, y es que llevar demasiados “adornos” sobrecarga y no queda nada elegante. El exceso, y el defecto, es mejor no tenerlos.
  2. No mezcles colores: si usas oro, no mezcles con otros metales, y si llevas un reloj donde predomina el verde, no uses al mismo tiempo una pulsera de cuero roja. La joyería, tanto en él como en ella, debe combinar con el resto de prendas del outfit.
  3. Más de tres piezas ya es demasiado: si te pasas sobrecargas, así de sencillo.
  4. No las uses siempre: puede que un chaval de 20 años pueda lucir una pulsera veraniega con caracolas, o de hilo, durante todo el año y con todos los looks pero esa no es la idea que se busca cuando quieres personalizar tu imagen. Busca el momento y el lugar donde lucir cada complemento.
  5. Anillos: lo normal es que los casados luzcan la alianza de boda así que si esa es la joya seleccionada para tu mano, es mejor no usar ningún otro anillo.
  6. Gemelos: la joya masculina por antonomasia en nuestra cultura. Ahora se pueden personalizar, algo que recomiendo totalmente, pero es una joya que debe lucirse en contadas ocasiones.
  7. Seguridad ante todo: no importa las joyas que luzcas pero si decides usarlas no te acobardes cuando alguien te mire. Puede llevar un brazalete llamativo o un colgante de plata con brillantes si así lo deseas, pero debes llevarlos con seguridad y comodidad, de lo contrario te sentirás raro y preferirás no volver a usarlas.

Relojes

Pero si hay una joya por antonomasia que, junto a los gemelos, se ha considerado masculina durante muchísimo tiempo, son los relojes.

¿No tenéis en mente esa imagen que siempre parece en las películas ambientadas en siglos pasados, en la que un hombre adulto saca de su bolsillo un bonito reloj de bolsillo? Hoy en día este tipo de relojes se consideran antigüedades, aunque como ahora está tan de moda todo lo vintage, es fácil encontrar copias (algunas más baratas que otras) de este tipo de producto hoy en día. Esos relojes eran auténticas joyas, y no solo porque la gran mayoría estaban fabricados en oro o plata, sino porque su mecanismo en sí es, hoy en día, una joya de coleccionista.

De ahí se fue pasando, poco a poco, al reloj de pulsera, y aunque hace ya muchísimos años que las mujeres los llevamos tanto como los hombres, en su momento fue un instrumento meramente masculino. ¿Os imagináis a una dama de la alta alcurnia en el siglo XIX con un elegante reloj de pulsera en su muñeca izquierda? Como que no ¿verdad? Otra cosa sería hablar del siglo XX, ahí ya las cosas habían cambiado o, por lo menos, lo estaban haciendo,

Por eso, hoy en día y a pesar que las colecciones femeninas también son una auténtica maravilla, algunos de los mejores relojes que se fabrican con materiales preciosos y que tienen más un carácter estético, como joya, que funcional, como la herramienta que es, son relojes para hombre. En Tictac Area nos han explicado que la mayoría de los coleccionistas de relojes que llegan hasta su tienda online buscando ediciones limitadas de grandes firmas son hombres, y también nos han dicho que nos sorprenderíamos al ver la cantidad de jóvenes (menos de 25 años) que se están aficionando también a este particular hobby para ricos (o por lo menos para gente adinerada).

Recuerdo que en casa había dos relojes que se guardaban como «oro en paño» y que nadie podía tocar nunca (sobre todo los niños claro está). Uno era de mi abuelo materno, quien lo había heredado de su padre, y aunque con poco valor en lo que a metales se refiere (no era de oro, os lo puedo asegurar), tenía una gran valor para coleccionista. Se trataba de un reloj de bolsillo precioso aunque estropeado, pues el mecanimo no funcionaba desde hacía años, y siempre estaba limpio y reluciente guardado en una caja especial dentro de un cajón del salón. El otro reloj era de mi abuelo paterno quien era invidente, por eso era un reloj tan especial, pues mediante un botón se levantaba el cristal que protegía la esfera y se podían tocar las manillas que señalaban a los números en braile que sobresalían para poder tocarlos. Ese sí que estaba en pleno funcionamiento y la verdad es que era realmente feo, estéticamente hablando, pero valioso según me decían en casa.

Supongo que ambos relojes seguirán en posesión de mis padres y, aunque solo fuere por curiosidad, me gustaría saber cuál sería su valor real hoy en día.

Al final, las culturas cambian, se mezclan, se modifican y en eso está la riqueza de nuestra sociedad para aprender y adaptarse a los nuevos tiempos.