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Las muelas, a juicio

Las terceras piezas molares, mayormente conocidas como muelas del juicio porque se supone, erupcionan cuando la persona cuenta con la edad en la que se adquiere el juicio, son causa común de la visita al dentista. Expertos del sector de Clínica La Chicuela, aseguran que, junto a la caries, este problema es uno de los que más afectan a la población.

Hablamos de problema cuando en realidad, las muelas del juicio no tienen porque ser problemáticas. Sin embargo, ocasionan problemas en la gran mayoría de la población. Estas muelas, ubicadas al final de la mandíbula, suelen, o deben, erupcionar entre los diecisiete y veinte pocos años. En muchos casos, no salen y se quedan ahí, en la encía sin generar ningún tipo de problema. En otros, salen de forma natural y tampoco, presentan ningún problema en la boca.

No obstante, son muchas más numerosas la ocasiones en las que estos molares de aparición tardía, requieren de una visita al dentista debido a las molestias que genera. Como bien dicen, un dolor de muelas es difícil de soportar debido a la intensidad de mismo y la zona en que se encuentra.

Cuando se acerca el momento de su posible (decimos posible porque como hemos comentado, a veces no llegan a salir) erupción, es normal sentir molestias en la boca. La encía tiene que romperse para que la nueva muela, salga hacia fuera. Es normal sufrir molestias durante una temporada sin que exista una necesidad de acudir al dentista.

Si las muelas salen de forma natural y en la posición correcta, el mayor problema que se puede presentar, es la formación de caries. Esto se debe a su difícil acceso a la hora del cepillado que la hace más proclive a sufrir esta dolencia. Nada más halla de lo habitual, todos los dientes son susceptibles de sufrir caries, al fin y al cabo.

Sin embargo, cuando las muelas quedan retenidas, si pueden aparecer problemas de diversa índole. Esto sucede cuando por razones de espacio, la muela no puede emerger y desarrollarse de forma natural.

Como reconocer una muela retenida

Muchas de las personas que tienen las muelas del juicio retenidas, no sufren ni padecen molestias o sintomatología. Aun así, son muchos los odontólogos que abogan por extraerlas independientemente de la ausencia de síntomas, pues así se evitan problemas que puedan presentarse en el futuro.

Evidentemente, eso es a juicio de cada uno. Tanto el dentista como el paciente deben determinar la necesidad de la extracción en este caso.

Cuando aparecen las molestias es cuando hay que prestar atención al asunto y tomar las medidas correspondientes que, por normal general, incluye una cirugía.

Los síntomas más comunes cuando la muela se encuentra retenida pueden variar si se trata de infección o daño a otras piezas dentales. Ante la presencia de encías enrojecidas o inflamadas, sensibles o sangrantes, dolor mandibular e inflamación en la zona, mal aliento, mal sabor de boca y dificultad para abrir la misma, conviene acudir al dentista.

Generalmente, las causas de que las muelas queden retenidas, son la falta de espacio ya citada. Debido a esto, la muela puede aparecer parcialmente o no romper nunca la encía.

Independientemente de que la muela quede retenida, total o parcialmente, puede ocurrir lo siguiente con ella:

  • Crecer en ángulo contra el segundo molar.
  • Crecer en ángulo contra la parte posterior de la boca.
  • Crecer en ángulo recto contra el otro diente.
  • Crecer como cualquier otra muela pero sin romper la encía y permaneciendo atrapada en el maxilar.

Ante cualquiera de estas posibilidades y la presencia de sintomatología, lo mejor es acudir al dentista.

Complicaciones añadidas

Los problemas y consecuencias en los que puede derivar una muela retenida, no son especialmente agradables. Las molestias suelen cursar con dolor intenso en la mayoría de los casos y dificultad para comer e incluso hablar.

Algunas complicaciones pueden ser:

  • Daños en otras piezas dentales. Si la muela hace presión contra el segundo molar, puede dañar el mismo y aumentar el riesgo de infección en dicha zona. La misma presión, puede desencadenar apiñamiento de otros dientes y requerir un tratamiento de ortodoncia posterior para enderezarlos.
  • Estas muelas, se forma en un saco dentro de la mandíbula. Este saco, puede llenarse de líquido y formar un quiste que puede, a su vez, dañar la mandíbula, los dientes y los nervios. Ocasionalmente, puede desarrollarse un tumor, generalmente benigno que puede requerir de extirpación quirúrgica de tejido y hueso.
  • En el caso de quedar parcialmente retenidas, es más fácil que se produzca la aparición de caries. Esto se debe a la mayor dificultad para limpiarlas en el espacio que queda entre encía y muela.
  • Enfermedad de las encías. Por la misma razón que la caries, esas dificultar para acceder a la zona y limpiarla como corresponde, incremente el riesgo de contraer pericoronaritis. Esta afección inflamatoria es muy dolorosa.

Prevenir estas complicaciones es posible si se acude a revisión cada seis meses. El dentista supervisará el crecimiento y desarrollo de las muelas del juicio y mediante radiografías, controlar su evolución y posible retención.

Tratamiento de las muelas retenidas

Cuando las muelas del juicio retenidas no producen molestias, ni generan problemas dentales, se las denomina, asintomáticas. Aunque existe diversidad de opinión, no hay evidencia de que haya que tratar estos casos de una manera u otra. Sin embargo, algunos cirujanos maxilofaciales y dentistas, recomiendan encarecidamente, su extracción.

Los argumentos de estos son que las muelas que no muestran síntomas, pueden no estar sanas. La falta de espacio dificulta la limpieza y las complicaciones son menos frecuentes en los adultos jóvenes.

En cualquier caso, cuando las muelas no dan problemas, difícilmente vamos a ir al dentista a que nos las saquen.

Generalmente, cuando la sintomatología es clara y las molestias son evidentes y puede presentarse riesgo de complicaciones, el tratamiento es claro: extirpación quirúrgica.

Como venimos contando, las muelas quedan retenidas, total o parcialmente en la encía. Razón por la cual no puede sacarse la muela de manera habitual. En estos casos, la cirugía es obligada para poder abrir la encía.

En caso de existir infección, caries en la muela que ha salido parcialmente, quistes o tumores o lesiones a otros dientes, la extracción es fundamental.

Se trata de un procedimiento ambulatorio que no reviste mayor complicación y comprende los siguientes pasos:

  • Sedación o anestesia. Suele realizarse con anestesia local en la zona afectada, sedación o anestesia general. Lo más habitual es la anestesia local.
  • Extracción. El cirujano practicará una incisión en las encías y extraerá cualquier hueso que bloquee el acceso a la raíz de la muela. Una vez extraída, se hará una sutura en la herida y llenará la cavidad con gasas estériles.

Aun tratándose de un procedimiento sencillo y bastante rápido, el postoperatorio puede cursar con dolor y sangrado. Es habitual que haya inflamación en la mandíbula y de forma transitoria puede haber problemas para abrir la boca con normalidad debido a la propia inflamación de los músculos.

Las molestias debidas a la intervención son pasajeras y en pocos días, la mandíbula recuperará toda su funcionalidad. Hay que seguir las pautas y recomendaciones que de el dentista para que la recuperación sea más rápida y hasta que la encía cicatrice del todo, tener cuidado con la alimentación.

Tal vez, la ausencia de estas muelas en gran parte de la población sea la causa de que carezcamos de juicio hasta que alcanzamos una edad más que considerable. Como fuere, siempre se ha dicho que estas muelas, ni proporcionan juicio, ni son de utilidad.

 

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