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Problemas de salud derivados del alcoholismo

La Organización Mundial de la Salud (OMS) promueve cada 15 de noviembre la celebración del Día Mundial sin consumo de alcohol con el fin de concienciar a los gobernantes y a la población, en general, sobre la necesidad de adoptar medidas encaminadas a reducir el consumo del alcohol y la carga sanitaria y social que provoca su ingesta en exceso.

Un consumo excesivo de alcohol tiene efectos inmediatos que aumentan el riesgo de sufrir accidentes o emergencias sanitarias. Se estima que en España el consumo de alcohol per cápita es superior a la media europea, cifrándose que en nuestro país mueren al año unas 20.000 personas por algún problema de salud relacionado con el consumo excesivo de alcohol. Según estadísticas facilitadas por los servicios de urgencias y emergencias, los profesionales sanitarios atienden, de media, más de seis intoxicaciones etílicas al día. Cifra que, por lo general, aumenta los fines de semana y es menor de lunes a jueves, tal y como indican los expertos del centro Sinopsis, quienes están acostumbrados a trabajar en su día a día con personas que padecen adiciones y les ayudan a superarlas.

El consumo de alcohol supone siempre un riesgo importante para la salud, no existiendo un consumo seguro de alcohol. A nivel personal, y en dosis reducidas, el alcohol puede llegar a ser un estimulante del sistema nervioso central, produciendo desinhibiciones, verborrea, risa fácil, etc. Ahora bien, en cantidades excesivas se comporta como lo que realmente es, un depresor del sistema nervioso, que produce entre otros los siguientes efectos:

  • Lentitud de los tiempos de reacción ante cualquier acción.
  • Problemas de coordinación psicomotriz.
  • Cefaleas, sudoración excesiva, náuseas, vómitos, temblores, fiebre, taquicardias…
  • Pérdida progresiva del dominio personal y del sentido de la realidad.
  • Deterioro intelectual.
  • Comportamientos disfuncionales e inestabilidad afectiva.
  • Alteraciones de la personalidad y el carácter.
  • Ansiedad.
  • Estados depresivos.

Cuando el alcoholismo se convierte en crónico, según la American Society of Addiction Medicine, se convierte en una enfermedad, en cuya evolución y manifestación intervienen factores genéticos, psicosociales y ambientales. Así, puede llegar a ser una enfermedad progresiva y fatal, en la que la persona que la sufre se caracteriza por unos rasgos específicos, como incapacidad para poder controlar la cantidad de alcohol que ingiere ni las veces que lo hace. También la persona presenta una necesidad de consumir cada vez mayores cantidades de alcohol, irritabilidad, abandono progresivo de actividades y relaciones sociales, problemas para controlar los gastos económicos, aplanamiento emocional, síntomas relacionados con el síndrome de abstinencia como mareos, sudoración, dolor de cabeza, etc.

Por todo ello, el alcohol es uno de los principales factores de riesgo evitables en el desarrollo de multitud de problemas de salud y enfermedades, entre las que se pueden citar:

  • Cáncer. Los estudios demuestran que el alcohol es fundamentalmente un agente carcinógeno que está detrás de muchos tipos de cánceres, como pueden ser cáncer oral, de cuello, de pulmón, esófago, hígado, páncreas, colon, mama…
  • Aumenta el riesgo de padecer enfermedades infecciosas.
  • A nivel cardiovascular: aumento de la presión arterial, arritmias, fibrilación auricular, arterioesclerosis, infarto, trombosis, miocardiopatía alcohólica, etc.
  • A nivel digestivo: esofagitis, gastritis, varices esofágicas, pérdida de apetito, acidez, náuseas, vómitos, síndrome de Mallory-Weiss debido a vómitos repetidos, hemorragias duodenales y diarreas, pancreatitis, esteatosis hepática, hepatitis alcohólica, cirrosis hepática…
  • Alteraciones genitourinarias como atrofia testicular, ausencia de menstruación, impotencia sexual, disminución de la libido, infertilidad… y en la mujer embarazada, retraso de crecimiento en el feto, deformidad facial, disfunción en el sistema nervioso central, etc.
  • Afectación del aparato locomotor con osteopenia y osteoporosis, es decir pérdida de la densidad ósea, en mayor o menor grado.
  • A nivel neurológico produce deterioro cognitivo que puede llegar a ser grave provocando una demencia alcohólica, encefalopatía, degeneración cerebelosa por desnutrición, lesión cerebral, tristeza, ansiedad, depresión, psicosis, delirios paranoides y celotipias o celos patológicos, alucinaciones…
  • En cuanto al sueño, puede producir apnea obstructiva del sueño, fragmentación del sueño y déficit de sueño profundo.
  • Amnesia temporal, Síndrome de Wernicke y Korsakoff (trastornos amnésicos inducidos por el alcohol).
  • Pelagra o falta de vitamina B3, provocada por el consumo excesivo de bebidas alcohólicas. Esta enfermedad provoca la aparición de manchas de color marrón en diferentes partes del cuerpo como cara y manos, que originan comezón y diarrea constante.

La ludopatía

La ludopatía o adicción al juego es una enfermedad o desorden adictivo, que se caracteriza por una urgencia psicológicamente incontrolable y progresiva de resistir los impulsos de jugar y apostar dinero en cualquier tipo de juego de azar como máquinas tragaperras, bingo, ruleta, póker, apuestas deportivas, loterías, etc.

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