¿Qué es un seguro de responsabilidad civil y cuando contratarlo?

Seguro que has escuchado hablar en más de una ocasión sobre los seguros de responsabilidad civil. Que si se lo exigen a un conocido para alquilar una sala y organizar un evento, que si se lo piden a tu empresa antes de iniciar un proyecto. Pero, ¿en qué cosiste este seguro?, ¿qué es?, ¿qué cubre?, ¿cuándo es necesario?

Aunque profundizaremos en el tema más adelante, un seguro de responsabilidad civil es aquel que protege a terceros de daños ocasionados a consecuencia de acciones u omisiones derivadas de una actividad que estamos realizando.

Es un seguro versátil. Pueden contratarlo tanto empresas como particulares. Por ejemplo, si alquilas una finca rural para organizar una reunión con amigos un fin de semana, el propietario te puede exigir que suscribas un seguro de responsabilidad civil. Las empresas constructoras que realizan obras en la vía pública deben tener contratado este seguro para proteger a los vecinos de posibles daños ocasionados por las obras.

Todas las compañías de seguros ofrecen este servicio. Es uno de los seguros más contratados. Ramón Vázquez, que dirige una empresa de catering en Madrid, dice que prefiere contratarlo mediante una correduría. Él tiene todos los seguros de su empresa con Aragonés & Cemborain, una correduría de seguros con más de 20 años de experiencia en el sector. Según nos cuenta Ramón, al trabajar con varias compañías, la correduría siempre le ofrece los seguros que mejor se adaptan a sus necesidades.

Si nos paramos a analizarlo, un seguro de responsabilidad civil, más que un seguro concreto, es una categoría. Existen tantos modelos de seguros de responsabilidad civil como actividades que protegen, con diferencias en las coberturas respecto a unas y otras. Veamos un poco más sobre el asunto.

¿Qué son los seguros de responsabilidad civil?

La responsabilidad civil es un concepto jurídico que viene recogido en el código civil en el artículo 1902. Según establece la ley, toda persona física o jurídica está obligada a reparar los daños ocasionados a terceros causados por acción, negligencia u omisión relacionada con la ejecución de sus actos. Da igual si el daño ha sido involuntario o intencionado. Normalmente, la responsabilidad civil viene aparejada con el pago de una indemnización por daños y perjuicios, que en el caso de no ser satisfecha por acuerdo entre las partes, puede dar lugar a un litigio judicial.

El seguro de responsabilidad civil cubre esos daños e indemnizaciones, gracias a las cuotas que pagamos regularmente. Por ejemplo, si por descuido dejamos el grifo de la ducha abierto, se inunda nuestra casa y producimos daños en la casa del vecino de abajo, los daños causados los cubre el seguro, en caso de que lo tengamos contratado.

El blog del banco B.B.V.A. distingue entre seguros de responsabilidad civil para autónomos y empresas y los seguros para particulares.

Un seguro de responsabilidad civil de empresa es aquel que protege los recursos económicos de la compañía respecto a daños que pudieran ocasionar a terceros. En el caso de los autónomos es una medida recomendable. Ya que no existe una diferenciación entre la persona física y la actividad empresarial. El autónomo responde con su patrimonio personal de las obligaciones que contrae la empresa. Es decir, si un fontanero, por ejemplo, renueva las tuberías de una casa y por un descuido, produce una pérdida de agua que ocasiona goteras en la casa del vecino, la indemnización corre por su cuenta.

La responsabilidad civil no solo afecta a las obras, es más extensa. Si en un restaurante se produce una intoxicación alimentaria, esto es responsabilidad civil. El restaurante deberá indemnizar a los afectados. Si un autobús sufre una avería y los viajeros llegan a su destino con bastante tiempo de retraso, esto es responsabilidad civil. En este caso, la responsabilidad viene recogida en el seguro de viaje.

Entre los particulares, el seguro de responsabilidad civil más habitual está relacionado con la vivienda y suele estar incluido en el seguro de hogar. Son las indemnizaciones y la reparación de daños materiales y personales que podamos ocasionar a terceros por accidentes producidos en nuestro hogar.

Hay determinadas actividades lúdico-deportivas que están asociadas a la suscripción de un seguro de este tipo. Es el caso de la caza y la pesca. Además de tener una licencia, el aficionado es conveniente que tenga suscrito un seguro para proteger a terceros de daños producidos por su actividad. Daños que en ocasiones pueden llegar a provocar hasta la muerte.

¿Qué cubren estos seguros?

La cobertura de este seguro está relacionada con la actividad a la que se asocia y con la póliza que hayamos suscrito. Debemos ser cuidosos con el seguro que firmamos. Los seguros no cubren todos los posibles siniestros y a veces podemos vernos inmersos en una situación que no la contempla la póliza.

Por el contario, en nuestro seguro puede ser que nos estemos previniendo de una situación que es casi imposible. Para este seguro, en concreto, debemos ser meticulosos en leer todas las cláusulas.

Para entenderlo mejor, vamos a ver las contingencias más habituales que cubren:

  • Empresas que tengan contratados a abogados, médicos, dentistas, asesores fiscales, detectives privados, etc. En algunas de estas actividades la ley obliga a que estos profesionales tengan suscrito un seguro de este tipo. Los trabajadores que realizan estas funciones están expuestos a cometer errores u omisiones que pueden producir perjuicio a clientes y terceros. El seguro protege a la empresa de posibles reclamaciones.
  • Autónomos. En este caso, la póliza suscrita está relacionada con la actividad que desempeña y cubre reclamaciones, que en ocasiones, si el autónomo la abonara de su bolsillo, podría comprometer la viabilidad del negocio.
  • Daños medioambientales. Cualquier fábrica o empresa que realice una actividad que pueda tener efectos sobre el medio ambiente es interesante que tenga suscrito un seguro de responsabilidad civil, aunque adopte las medidas de seguridad pertinentes. Las denuncias por contaminación suelen ser bastante costosas.
  • Seguros de hogar. Ya hemos hablado de ellos en el punto anterior. Dos de los siniestros más habituales en una casa son los daños producidos a viviendas colindantes en caso de rotura de tuberías o de incendio. El seguro se hace cargo de las indemnizaciones y la reparación de daños, y puede sufragar, en algunas pólizas, los gastos para la defensa legal del asegurado y el pago de fianzas civiles o penales derivadas de las reclamaciones.
  • Caza y pesca. El seguro de responsabilidad civil para cazadores es obligatorio en Cataluña, Murcia y Andalucía. Protege varias situaciones, desde daños ocasionados en instalaciones agrarias por incursión para practicar este deporte hasta daños materiales y personales producidos de manera involuntaria, por disparos perdidos.

¿Cuándo es obligatorio?

La revista Economía 3 nos recuerda que algunas actividades empresariales están obligadas por ley a suscribir un seguro de responsabilidad civil. Estas son algunas de ellas:

  • Promotores, constructores, arquitectos, ingenieros y cualquier empresa relacionada con la construcción.
  • Médicos, enfermeros, dentistas, fisioterapeutas y toda profesión sanitaria del ámbito privado.
  • Profesionales del sector financiero.
  • Abogados.
  • Corredores de seguros.
  • Empresas relacionadas con el espectáculo: cines, teatros, salas de fiesta, promotores de conciertos, etc.
  • Empresas que organicen actividades de ocio para niños o adultos.
  • Gestores de instalaciones deportivas como gimnasios, piscinas, clubs de tenis, pistas de futbol, etc.
  • Agencias de viaje.
  • Empresas dedicadas al transporte escolar o colectivo.
  • Establecimientos de hostelería y restauración.
  • Agencias de certificación.
  • Empresas de instalación y mantenimiento de ascensores.
  • Instaladores de gas, aire acondicionado y equipos domésticos de telecomunicaciones.
  • Empresas de seguridad que se encargan de la instalación y mantenimiento de equipos anti-incendio.

Existen más actividades económicas y empresariales que tienen la obligación de suscribir un seguro de responsabilidad civil. Esta competencia está transferida a las comunidades autónomas. Si te interesa saber si determinada actividad está obligada a contratar estos seguros, en tu zona de residencia, deberás consultarlo en la consejería correspondiente de tu comunidad autónoma.

En cuanto a los particulares, la obligatoriedad de contratar un seguro de responsabilidad civil se da en casos muy concretos.

Por ejemplo, si vas a comprar una vivienda a través de un crédito hipotecario, el banco te va a obligar a que contrates un seguro de hogar para concederte el préstamo. La ley le autoriza a que efectúe esta práctica. La entidad financiera quiere tener protegido el bien hipotecado, que actúa como aval del préstamo.

Los inquilinos de una vivienda en alquiler, por el contrario, no están obligados a suscribir ningún seguro de responsabilidad civil. En caso de que exista, debe contratarlo el propietario de la vivienda.

Algunos ayuntamientos obligan a los particulares a suscribir un seguro de responsabilidad civil en caso de que organicen un evento cultural, deportivo o de ocio. Ya sea mediante la cesión de instalaciones públicas o en plena vía urbana.

Por otro lado, los particulares que alquilen o cedan sus instalaciones a otros particulares para celebrar eventos o reuniones, pueden exigir un seguro de este tipo.

Sea obligatorio o no, tener un seguro que nos proteja de daños causados a terceros de manera involuntaria puede representar un alivio en determinadas situaciones imprevistas.

 

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