La evolución es un hecho imparable. Nada ni nadie puede resistirse a esta realidad. Aunque a veces no seamos conscientes de la misma, la evolución nos acompaña a lo largo de la vida. Incluido el mundo de las saunas, cuyo concepto, ha cambiado notablemente. En las últimas décadas, han dejado de se un espacio de calor y relajación para unos pocos, para convertirse en un centro de bienestar integral para todos aquellos que quieren disfrutar de un baño de vapor. Esto se debe a la incorporación de las nuevas tecnologías, con las que se potencian sus efectos a nivel físico, mental y emocional.
Desde los sistemas inteligentes para controlar la temperatura, hasta las saunas con realidad virtual, la innovación, ha hecho posible que estos espacios evolucionen y se adapten a la demanda de los usuarios.
Originaria de Finlandia, acompaña a la humanidad desde hace siglos. En sus orígenes, se trataba de un espacio sencillo, consistente en una habitación de madera en la que, mediante piedras volcánicas calentadas y agua vertida sobre ellas, se generaba calor. Su función principal era relajar y limpiar el cuerpo. Con el avance de la tecnología, este concepto, ha evolucionado significativamente.
Tanto que, en los últimos treinta años, los fabricantes no han dudado en incorporar sistemas eléctricos, control de humedad automatizado y paneles digitales para regular la temperatura y duración de cada sesión. Con la llegada de la sauna infrarroja, se producía otra revolución: se podía generar calor a través de la radiación infrarroja, calentando el cuerpo sin necesidad de elevar la temperatura del ambiente hasta el extremo. Esta tecnología, ha convertido la sauna en un espacio más accesible para aquellas personas, sensibles al calor intenso, abriendo nuevas posibilidades en cuanto a diseño y eficiencia.
De manera que, en la actualidad, no solo cumplen con su misión original, integran soluciones inteligentes, sensores biométricos y experiencias multisensoriales en las que se combinan música, aromas, iluminación e incluso, realidad aumentada.
Sostenibilidad al poder
Gracias a la innovación tecnológica, se ha impulsado el desarrollo de nuevas características y funcionalidades en las saunas. Una mejora en el rendimiento y mayor eficiencia, influyendo en la experiencia general de los usuarios. Con esta inclusión tecnológica, se permite a los usuarios, una mayor personalización en la temperatura, la humedad, la iluminación y el resto de variables. Con lo que la experiencia se adapta totalmente a las preferencias personales e individuales. Además, como nos recuerdan los expertos fabricantes a medida de Saunas Luxe, la tecnología añade un plus de seguridad, mejorada en todos los aspectos. Esto se traduce en mayor comodidad, a consecuencia de los sistemas de control inteligente, el seguimiento remoto y los sensores que garantizan que la experiencia carezca de riesgo.
Todo esto, se traduce en un mercado cada vez más competitivo, lo que obliga a innovar para marcar la diferencia de los productos y servicios ofrecidos. Los que adoptan nuevas tecnologías y desarrollan soluciones revolucionarias, se encuentran mejor posicionados a la hora de satisfacer las necesidades de los usuarios.
Uno de los aspectos más relevantes, se encuentra en la eficiencia energética que, convierte a las saunas en espacios mas sostenibles. Eficiencia y sostenibilidad van de la mano y, se han convertido en aspectos esenciales en lo relativo a la concepción y funcionamiento de las saunas. Mas allá de las consideraciones medioambientales, se trata de viabilidad económica a largo plazo. Al mismo tiempo que crece la conciencia sobre el impacto medioambiental, los fabricantes responden con creaciones que ponen mayor énfasis en la eficiencia energética y el uso responsable de los recursos naturales.
La parte más importante en lo que a eficiencia energética de las saunas respecta, se encuentra en el considerable uso de energía que conlleva la generación de calor y vapor. Algunas saunas tradicionales demandan una elevada cantidad de electricidad o combustible para poder mantener la temperatura adecuada. Esto se convierte en facturas de alto coste y, por supuesto, en un impacto muy negativo sobre el medio ambiente.
Par enfrentarse a este desafío, se están desarrollando sistemas de calefacción capaces de reducir, de manera drástica, el consumo energético, sin que la calidad del calor generado, se vea comprometida. Tecnología como los calentadores de infrarrojos de onda larga y elementos de calefacción de bajo consumo, ganan presencia, por su capacidad de generar calor de forma eficiente y dirigida. Lo que supone un calentamiento más rápido y uniforme, con menor consumo. Los fabricantes, están adoptando materiales sostenibles y prácticas de construcción ecológicas, reduciendo en todo lo posible el impacto ambiental. Utilizar madera certificada por el FSC y materiales renovables, ayuda a preservar los recursos naturales y reducir la deforestación asociada. El diseño pasivo y la optimización del aislamiento de la sauna, ayudan a mejorar su eficiencia térmica, lo que supone una reducción de la necesidad de calefacción y refrigeración, producida de forma artificial.
La tendencia en el sector, es la adopción de energías renovables como fuente de energía primaria. Incluyendo los recursos de la energía solar y geotérmica a la hora de alimentar los sistemas de calefacción y generación de vapor, de los que deben disponer las saunas.
El uso de paneles solares fotovoltaicos, es una de las formas más habituales, a la hora de integrar la energía renovable en las saunas de viviendas particulares. Estos sistemas, aprovechan, como bien sabemos, la energía del sol, para generar electricidad.
Tecnología aplicada a las saunas
Una de las innovaciones más actuales y destacadas, la encontramos en las saunas inteligentes. Equipadas con sistemas de automatización, con los que se mejora el control de los parámetros. Dentro de estos sistemas, podemos encontrar los controles de temperatura y humedad. Mediante aplicaciones móviles o paneles táctiles, es posible programar la intensidad deseada de calor y humedad en cada sesión. No solo se mejora con ello la comodidad, también se optimiza el consumo energético.
Los sensores biométricos, permiten monitorear la frecuencia cardíaca del usuario, su temperatura corporal y el nivel de sudoración que se produce. Con estos datos, es posible personalizar al máximo la experiencia, garantizando a cada usuario, la permanencia dentro de parámetros seguros. Con lo que se evita un riesgo de deshidratación o que se produzca sobrecalentamiento.
Las saunas inteligentes, cuentan con programación personalizada que permite que se guarden los perfiles de usuario. De esta manera, cada persona puede acceder de forma automática a la configuración elegida, en la que se incluye la temperatura, la duración de la sesión y la música ambiental.
Con este altísimo nivel de automatización, se mejora la experiencia, se facilita el mantenimiento de la sauna y se prolonga considerablemente, la vida útil de la sauna. Además, es posible prevenir sobrecargas y detectar los fallos que se puedan producir antes de que se conviertan en un problema de mayor gravedad.
Esto nos lleva a las saunas infrarrojas, consolidadas como la alternativa tecnológica frente a la sauna tradicional. La evolución de la sauna a otro nivel, cuyo funcionamiento se basa en la emisión de radiación infrarroja. Esta radiación, calienta directamente la piel y los tejidos musculares del cuerpo, sin que sea necesario elevar la temperatura del aire presente en la sauna. Este tipo de sauna, ofrece una serie de ventajas como la mayor eficiencia energética, la accesibilidad para personas con sensibilidad al calor o que padecen problemas cardiovasculares, además de efectos terapéuticos gracias a la penetración del calor en los tejidos profundos. Con esta tecnología se mejora la circulación de la sangre y se reducen las tensiones musculares.
Pasamos a otro de los avances tecnológicos más vanguardistas: la integración de la aromaterapia y la cromoterapia. Estas tecnologías de carácter sensorial, han transformado las saunes que los incluyen, en espacios capaces de estimular todos los sentidos. La aromaterapia, dispersa aceites esenciales de forma controlada. La cromoterapia, permite que la iluminación LED multicolor, sincronizada con la temperatura y la música, influya directamente en el ánimo del usuario.
Por último, citaremos la realidad virtual y las experiencias inmersivas que se introducen en las saunas. Estas tecnologías, hacen posible proyectar paisajes que simulan entornos naturales, mientras que el usuario, disfruta del baño de calor y la aromaterapia. Se reduce el estrés, se produce mayor motivación y se puede personalizar al máximo la experiencia.
Esta combinación de calor, sonido, aroma e imagen, proporciona una experiencia multisensorial. Con la que se redefine totalmente el concepto de sauna.
Lógicamente, la incorporación de toda esta tecnología, supone una serie de beneficios para los usuarios. Mejora el bienestar físico, gracias al control que proporciona, a la hora de elegir la temperatura y la humedad. La combinación de la sauna con la cromoterapia y la aromaterapia, favorece la relajación muscular profunda, reduce las tensiones, mejora la circulación de la sangre y el sistema cardiovascular, elimina las toxinas y hace que la recuperación tras un esfuerzo físico, sea más rápida. A lo que hay que añadir la mejora en el bienestar emocional y mental que, favorecen la cromoterapia y la realidad virtual.
Todos estos beneficios se unen a la personalización y accesibilidad que proporcionan las saunas mas avanzadas tecnológicamente, la eficiencia energética y la sostenibilidad. Sin duda, las saunas han evolucionado notablemente desde sus orígenes. Por si no fuera suficiente, su evolución sigue imparable y, poco a poco, descubriremos más avances.

