Un perro es un compañero fiel. Todos lo sabemos. Hasta aquellas personas que no los quieren o les temen por alguna razón acaban enamorándose de estos animalillos cuando pasan tiempo con ellos. Son muchos los casos en los que personas que nunca los han querido se han visto con uno entre sus manos y al final no han podido evitar amarlos.
Incondicionales, fieles y muchas veces incomprendidos. El perro es el mejor amigo del hombre (y de la mujer) y eso no es discutible. Lo que sí se puede debatir es el otro lado: ¿es el hombre el mejor amigo del perro? Muchas veces no. El ser humano es un animal sociable y nuestras amistades se convierten en pilar de nuestra existencia. Los amigos, esa familia que se escoge y no se te impone por naturaleza, son los que comparten alegrías, juegos, trabajo, sufrimiento y momentos difíciles. Algo que los perros hacen sin más.
Atendiendo a la definición de la RAE sobre amistad, tenemos “afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otro individuo que nace y se fortalece con el trato”. Entre humanos esto no es cien por cien así en la mayoría de los casos; siempre suele existir algún interés. Sin embargo, la amistad entre perro y hombre se ha fortalecido durante milenios con valores como la confianza mutua, la lealtad, la generosidad y el compromiso. De hecho, un humano egoísta con otro humano no lo es con su perro. Se trata de una relación curiosa que ha dado como resultado esa realidad de que el perro es el mejor amigo del hombre, como ya hemos dicho.
Son muchos los análisis y estudios en los que se demuestra que la relación entre los canes y los humanis surgió de forma accidental hace entre diecinueve mil y treinta y dos mil años. Esa relación ha ido evolucionando como relación de aprovechamiento, ya que el ser humano obtiene muchos beneficios, y se ha convertido en una relación de provecho mutuo, en la que ambas partes se benefician. Podríamos decir que el perro y el hombre tienen una simbiosis en la que ambas partes no entienden su vida sin la otra. Llegando a existir una dependencia extrema y poco positiva en algunos casos.
La domesticación del perro
Es innegable que la domesticación del perro supuso encontrar un verdadero tesoro en forma de compañero leal y fiel que ha compartido con el ser humano las últimas etapas de nuestra historia. Mucho ha pasado durante el proceso de domesticación que ha llevado a los perretes a tener a su disposición servicios de peluquería canina en Rechulos, donde respetan la peluquería tradicional, combinan la estética en el corte y buscan resaltar la belleza de cada perrete.
La domesticación canina fue un proceso lento y gradual del que se desconocen incontables aspectos. Una de las teorías más aceptadas es la de los lobos que merodeaban los asentamientos humanos y aprovechaban los restos de comida que desechaban. El hombre, al observar que esa presencia alejaba a otros depredadores, quiso explotar el beneficio y mantener cerca a los más dóciles y aprender a criar a los cachorros abandonados o cogidos de sus madres. Se puede considerar ese momento como el principio de esa amistad surgida por accidente que el tiempo y la selección se ocuparían de completar.
La extensa variedad de razas de perro que existen y las características particulares de cada una de ellas han hecho posible que se pueda encontrar en este animal un amplio abanico de posibilidades. Desde su domesticación, el ser humano ha cruzado, seleccionado y mejorado las razas en función de la tarea que le estaba destinada, con lo que se ha forjado una relación de utilidad que se mantiene en la actualidad.
Su uso en la caza fue uno de los primeros y aún hoy sigue siendo popular. Según la Federación Cinológica Internacional (FCI), seis de los grandes grupos de perros son exclusivamente de caza: los sabuesos, los terriers, los teckels, perros de muestra como el braco, perros cobradores como el spaniel… se utilizan para la caza de ciervos, jabalíes, aves, liebres, etc.
Otro de los usos que más se les ha dado a los perros ha sido como perros de guarda en la protección y el manejo del ganado, una práctica tan antigua como la propia ganadería. Aunque se considera al border collie como el mejor perro para manejar rebaños de ovejas, cabras y ganado de granja, existen otras sesenta razas de perros pastor y boyeros, según la FCI y la Real Sociedad Canina de España. Razas tan conocidas como el husky siberiano, el alaskan malamute o el samoyedo son de lo más útiles en la caza de alces o como perros de trineo. Los antiguos pobladores de las regiones polares hacían uso de estos perros para tirar de los trineos, transportar cargas o a personas, cazar, pescar o ayudar con la cría y el cuidado del ganado. Aunque también hacía las veces de animal de compañía sin más.
El perro ha adquirido un papel indispensable como miembro de pleno derecho en nuestra sociedad, sobre todo si analizamos la cantidad de servicios que proporciona en la actualidad. Diferentes a los que ha proporcionado en otros momentos, pero igualmente necesarios.
Compañero inseparable
Una de las labores más destacables del perro en la sociedad actual es su misión como perro de asistencia, ya sea un perro guía que apoya a los invidentes o un perro de señal que hace las mismas funciones, pero en el caso de personas que padecen alguna discapacidad auditiva, y señala los sonidos o señales de alerta. Estos perros se adiestran para servir de compañía a aquellas personas que muestran alguna discapacidad física o intelectual, ayudando a que mejoren su autonomía y calidad de vida.
La terapia asistida con animales utiliza a los perretes como elemento de apoyo en las sesiones profesionales de psicólogos, psiquiatras o fisioterapeutas. Con técnicas que reducen los efectos producidos por las dificultades físicas, cognitivas o emocionales en los pacientes hospitalizados, las personas mayores, los niños que padecen cáncer, autismo o síndrome de Down. Los beneficios de este tipo de terapia están más que demostrados, ya que mejoran el estado de ánimo y la sociabilidad de los pacientes, disminuyen los síntomas de depresión en los mayores, ayudan a disminuir la tensión arterial y la frecuencia cardíaca y son una motivación para mejorar la predisposición de los pacientes.
Solo con esto ya es suficiente para que los perretes tengan su lugar de reconocido prestigio dentro de la sociedad actual. Lo que nos lleva a algo que no nos gusta, pero hay que decir: el uso de los perros en investigaciones científicas. De esta manera se paga la labor canina en la sociedad, utilizándolos en experimentos crueles con una finalidad supuestamente positiva, pero que, realmente, no nos interesa si se ponen en juego la vida y el sufrimiento de unos seres realmente indefensos.
Un ejemplo es el buen comportamiento, la docilidad y el tamaño del beagle, que lo han convertido en un inmejorable compañero de vida, divertido, fiel y siempre dispuesto a compartir el alimento (es una de las razas más glotonas). Esas mismas características y la fortaleza que los caracteriza los han convertido en la primera opción de experimentación animal. El noventa y seis por ciento de los sesenta y cinco mil perros que se utilizan anualmente en EE. UU. para probar cosméticos, fármacos, tóxicos y realizar otras investigaciones son de esta raza.
Las atrocidades reveladas en el año 2021 por la empresa Vivotecnia y el empuje que han hecho las asociaciones en favor de los derechos de los animales han ayudado a que se cree una legislación más fuerte y rigurosa en lo que al uso y trato de estos animales en investigación respecta, así como conminan a la búsqueda de otras alternativas experimentales en Europa. Aunque en países como China sigue estando permitido.
Perros de trabajo como los de los bomberos o los perros policía son miembros de pleno derecho en los cuerpos y fuerzas de seguridad. Inteligentes e intuitivos, cariñosos y sociables… el pastor alemán, el pastor belga, el rottweiler o el cocker spaniel se someten a un duro entrenamiento para que trabajen de forma eficiente durante ocho o nueve años.
Podríamos seguir hablando de todo lo que el perro hace por el ser humano y no tendríamos fin. También podríamos seguir hablando de cómo el ser humano paga al perro en determinados casos, como la amputación de rabos y orejas por gusto estético, las citadas experimentaciones con animales o su uso en peleas de perros. Sin embargo, vamos a quedarnos en el vínculo tan estrecho que existe entre perros y humanos. Como pasa con las amistades más valiosas, el tiempo y el cariño han hecho que estos animales no sean simples mascotas y se conviertan en seres sintientes protegidos por el Código Civil como miembros de la familia de pleno derecho.
Los beneficios que aporta vivir con un perro son innegables e innumerables, algo que está demostrado a nivel científico, pero se puede comprobar en primera persona. Tan solo hay que encontrar a ese perrete que te llene los días de ilusión y entusiasmo con solo estar ahí, a tu lado.

